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domingo, 26 de junio de 2022

Jesús Granero: un villanovense en la final de la LXXVI Copa Subdelegada

Foto: Fernando Cano

Jesús Sánchez Tudela. - 

El Fernández Martínez de Ibros acoge esta  noche la final de la LXXVI Copa Subdelegada del Gobierno entre el Mogón CF y la UDC Torredonjimeno 'B'. Dos equipos de Segunda Andaluza que han ido superando rondas ante equipos, a priori, más favoritos hasta llegar a la última parada antes del título. 
En esa cita habrá un villanovese: Jesús Granero. A sus 30 años, el mediocampista ofensivo llegó a la escuadra mogonera como refuerzo copero. "El Mogón CF, a través de Carlos, se interesó por mí en verano para comenzar la liga con ellos. Finalmente decidí seguir en Orcera, donde había estado la temporada anterior. Por la preparación de mis oposiciones, para evitar lesiones y centrarme en ellas, apenas he jugado. Sin embargo, para la Copa el Mogón insistió, la convocatoria del examen se ha ido retrasando y me entró el gusanillo de volver a jugar cerca de Villanueva y con gente que conozco", cuenta a AFICIONADO.

Junto a él llegaron Andrés Gaso y David, procedentes del Chilluévar de fútbol sala. En la fase de grupos se cruzaron con el Arroyo CF, el CD Castellar Íbero y el Sierra Segura CF, tres equipos con los que habían compartido el grupo 2 de Segunda Andaluza. "No éramos favoritos porque enfrente teníamos a tres rivales que superaron al Mogón en liga. Pero a ganas e ilusión no nos gana nadie. A eso se le une que el albero siempre es complicado para los visitantes y nos metimos en octavos sin perder ninguno de los 6 partidos" indica Granero. 

En esos octavos de final el sorteo deparó un cruce contra un viejo conocido como el CD Castellar Íbero. La dificultad añadida: eliminatoria a partido único a domicilio, en el San Benito. Y el Mogón CF no falló. Victoria por 0-1 con gol de Gusti en un duelo muy igualado. "Al jugar ellos como locales volvían a ser favoritos. Pero supimos aprovechar nuestros recursos. Nuestro buen juego aéreo, como demostramos con el tanto de Gusti. Pasar a cuartos fue una inmensa alegría y la ilusión empezó a crecer", explica. 

En cuartos, nuevamente fuera de casa. Y esta vez el más difícil todavía: el vigente campeón y gran favorito, el Martos CD en el césped natural del viejo Chamorro Martínez. "Era el gran candidato al título. Un Martos CD de superior categoría, con grandes jugadores y en una superficie en la que no hemos jugado en toda la temporada. Yo no pudo vivirlo con ellos pero seguí el partido por redes sociales y fue muy emocionante. Jugamos nuestras cartas, luchamos hasta el final y nos sonrió la suerte en la tanda de penaltis", repasa Granero.



Eliminar al Martos CD fue el punto de inflexión de la aventura copera del Mogón CF. Así lo cuenta el propio Granero. "Salimos más reforzados que nunca. Hasta ahí seguramente no nos creíamos que podíamos avanzar más rondas, pero si habíamos conseguido superar al Martos CD, podíamos llegar a la final".

El Mogón se plantaba en semifinales. Y por tercera vez en los cruces, lejos de Los Valles. En esta ocasión, tocaba viajar al Ramón Díaz de Mengíbar para verse las caras con el.Atco. Mengìbar de Segunda Andaluza. 

"Estar en semis era inimaginable al principio. Tocaba disfrutar ante otro equipo seguramente más favorito que nosotros, de nuestra misma categoría pero que jugaba en su estadio y también venía de eliminar a otro rival de Primera Andaluza como el CD Navas", apostilla. 


La semifinal fue una montaña rusa. El Mogón CF golpeó primero con un gol de Medina. El Atco. Mengíbar apretó en busca del empate y lo logró poco después. "Al descanso nos fuimos un poco frustrados y lo pagamos. Recibimos el segundo de una forma desafortunada pero nunca bajamos los brazos", cuenta Granero. 

El '10' del Mogón CF fue sustituido cerca del final y vivió desde el banquillo la hazaña de su equipo. Empujaron en busca de la igualada. En el 87' les anularon ese gol, pero no cesaron en su empeño y en el 90', in extremis, Andrés Gaso marcó el 2-2 que llevaba la eliminatoria a los penaltis. Y desde los once metros, de nuevo el Mogón CF se llevó el gato al agua. No erraron ninguna de sus penas máximas y los mengibareños mandaron fuera su último lanzamiento. El Mogón CF estaba en la gran final. "Desde fuera lo viví con más intensidad y nerviosismo si cabe y fue una locura al ver lo que habíamos conseguido", resume.

Y ahora en el horizonte: la gran final de este domingo ante el Torredonjimeno B, campeón de Segunda Andaluza y que llega tras apear a tres clubes de Primera Andaluza como Canena Atlético, CD Villanueva y CD Vilches, los dos últimos en su estadio.  


El Mogón CF no ha cambiado mucho su planning pese a estar ante uno de los partidos más importantes de su historia, desde su fundación en 2002. "Hemos preparado el partido como uno más. Hemos trabajado como hasta ahora pero con un plus de motivación por la final. Con esas ganas y ambición de toda la plantilla por vivir una cita histórica", 

Uno de los grandes artífices de lo logrado es el cuerpo técnico mogonero que lidera Juan Gámez, 'El Buitre'. "Sin él no hubiéramos podido conseguirlo, sin su esfuerzo, sin sus entrenamientos y yo, personalmente, sin su apoyo. Le estaré agradecido siempre por haberme brindado esta oportunidad", se sincera el mediocampista villanovense. 

Otro de los pilares de este Mogón CF ha sido, sin duda, su incondicional afición. La hinchada panciverde ha acompañado a los suyos en todos los desplazamientos aportando ese aliento tan necesario cuando juegas fuera de casa. "Para nuestros aficionados solo podemos tener palabras de agradecimiento. Se han subido a "La Mogoneta" en cada desplazamiento y han empujado mucho para llegar hasta aquí. El mensaje que les trasladamos es que vamos a luchar para ponerle la guinda al pastel y ganar esta Copa", alude Granero sobre la parroquia mogonera. 

Foto: Fernando Cano.

El club que preside Gregorio Coronado se ha movilizado, se han completado ya dos autobuses, se han preparado camisetas conmemorativas y aportarán su colorido e ilusión en la final de Ibros. "Tenemos muchas ganas de seguir haciendo historia en el deporte de esta pequeña pedanía y brindarles el título. También por la gente de Villacarrillo, de localidades cercanas y, por supuesto, de Villanueva con mis amigos y conocidos que están haciendo de esta semanas unos días muy especiales", concluye. 

Así ha sido la historia de este Mogón CF en esta Copa Subdelegada contada por un villanovense, Jesús Granero, que ha sido uno de sus faros en la medular. El trabajo, la ilusión y el sacrificio les ha llevado hasta situarse a un paso del título. Y con esa receta, hoy a partir de las 21:00 horas, escribirán la última página de este histórico camino copero.  

jueves, 30 de agosto de 2012

El día que Enrique Ponce recibió como regalo de cumpleaños vencer a la EM Villanueva

Jesús Sánchez Tudela
La Moraleja: EM Villanueva 93-94
Nos situamos en diciembre de 1994. Durante ya año y medio, la Escuela Municipal de Villanueva ha ocupado como equipo sénior el vacío generado por el mítico CD Villanueva. El primer año ha servido como toma de contacto para gente muy joven. El entrenador en el inicio, el beatense Juan Higueras abandonó el barco en noviembre camino de La Puerta, y Juan Antonio Porlán tuvo que ocupar su hueco. La inestabilidad y según muchos la escasez de compromiso llevó a resultados desfavorables terminando el equipo la temporada como colista. La nueva campaña había traído nuevo aires de la mano de un viejo conocido como José Manuel Casas para encargarse del banquillo. A pesar de su llegada, las cosas no habían mejorado en demasía. El conjunto villanovense era muy irregular, capaz de lo mejor y de lo peor, de dar siempre una de cal y una de arena. Aquel domingo festivo, 8 de diciembre de 1994 se trataba de la jornada 16. Tocaba visitar un pueblo vecino, Navas de San Juan. El club navero estaba en las posiciones de cabeza y se preveía un encuentro disputado.

Recordar el resultado de aquel día es lo de menos aunque fue 4 a 2. El árbitro, algo que tampoco es excesivamente importante, fue Antonio Pulido Gutiérrez acompañado por David R. Pérez Sueza y José Luis Benoso Criado.  

Por la EM Villanueva formaron: Santi Anaya (1) en la puerta, a priori, David Mora (5), Juan González Alguacil (2), José Antonio Moreno (4) y Francisco Javier Carrillo (3) en la zaga, Alfonso Cabrera (6), Antonio García Romero (7), Jero Sánchez (10) y Tomás José “Trompi” (11) en el mediocampo y Pepe Martínez Romero (8) y Juan Reales García (9) en la punta de ataque. Como refresco actuaron: Juan Herreros (12), Juan Antonio Martínez Romero (13), Pedro Sánchez (14), Marcos Jódar Arce,”Marquitos” (15) y Manuel Ruiz (16). Hasta aquí todo normal.

Pero en el once navero resalta un pequeño detalle. Con el 1 salió Alfonso Lorente, con el 2 Francisco Quirante, con el 3 Miguel Ángel Quirado Guzmán, con el 4 Iván Rubio Fernández, con el 5 Antonio Nieto Sola, con el 6 Antonio Cabezas Aranda, con el 8 José Rubio Fernández, con el 9 Antonio L. López Sánchez, con el 10 José M. Unión Peláez y con el 11 Antonio Hurtado Ibáñez. Luego jugaron Pedro Hurtado, Juan Haro, Fco. José Segura, Diego Ballesteros y Andrés Fernández.

Acta SP Navas - EM Villanueva









Lo curioso lo encontramos al observar el nº 7 que presentó en acta las Navas SP: Alfonso Enrique Ponce Pérez. Sí, el mismo. Uno de los mejores toreros de esa temporada taurina. Primer espada en nº de corridas en el escalafón tanto en 1992 como en 1993, era uno de los personajes más conocidos de la época. 

Su idilio con nuestra provincia surgió a muy temprana edad, en torno a los  14 años. De origen valenciano, en esa zona era muy difícil torear siendo tan joven y se dirige a Jaén, en concreto a un festival en Santisteban del Puerto, donde su destino se une al de Juan Ruiz Palomares, que a partir de entonces y hasta hoy se convierte en su apoderado. Gracias a él todavía sin  cumplir 15 años debuta vestido de luces en otra plaza jiennense, la de Baeza el 20 de agosto de 1986. Comienza una meteórica carrera como novillero que le lleva a convertirse en uno de los más prometedores. Se despide como novillero precisamente en las Navas de San Juan el 28 de febrero de 1990, unos días antes de tomar la alternativa en Valencia y empezar su camino como uno de los mejores toreros de la última década del Siglo XX  e inicios de Siglo XXI. 



Su romance con nuestra provincia lo ejemplifica también en lo personal, construyéndose una finca en Las Navas de San Juan, la Cetrina, en la que precisamente se construye un campo de fútbol  7 que es testigo de grandes pachangas. Por ello, formaba parte de aquel equipo. Porque Enrique Ponce además de matador de toros era y es un amante de fútbol. Clásico en los míticos partidos contra las Drogas o partidos benéficos de todo tipo, aquel año, aún en los albores de su carrera taurina, fue de la partida con Las Navas de San Juan Sociedad Polideportiva. Así mismo lo cuenta en su web personal, en concreto en el espacio dedicado a sus aficiones, y entre las predilectas al fútbol. (El fútbol) “ha sido mi deporte toda la vida, lo he jugado desde niño y además pienso que de no haber sido torero me podía haber dedicado más de lleno al fútbol porque la verdad es que siempre se me ha dado muy bien, tenía facilidad y habilidad con el balón”.


En el propio sitio web narra que incluso se federó esa campaña con las Navas y jugó algunos partidos. Y aquel del 8 de diciembre fue el de su debut. Un estreno especial porque ese día era también su 23 cumpleaños. Así que estaba con sus amigos, jugando a su deporte preferido, en los orígenes de una fulgurante carrera y era el centro de atención. 


Además, no se defendía mal con la pelota y aquella tarde lo demostró. Pepe y Trompi anotaron los tantos villanovenses aquel domingo y Antonio Luis hizo dos de los goles de los locales. Sin embargo, el verdadero verdugo de la EM Villanueva, trayendo por la calle de la amargura a sus defensores y haciendo las delicias de los aficionados fue Enrique Ponce. Hasta se permitió el lujo de marcar los otros dos tantos y convertirse en pieza clave del desenlace del encuentro. 

Cuentan algunos de los presentes que en cada uno de sus goles, nuestros futbolistas más aficionados al toreo incluso le abrazaban felicitándole, en lo que se asemejaba a una fiesta de cumpleaños en toda regla. “Enrique Ponce, torero y futbolista” titulaban algunos periódicos en aquellas fechas. Uno de los hombres más perseguidos por la prensa rosa que se refugiaba en el fútbol amateur para seguir sintiéndose normal. Aquel día, como muchos ese año, perdimos, pero a cambio ganamos la anécdota de ser partícipes de la fiesta de cumpleaños de uno de los mejores toreros que ha dado nuestro país.