Felipe apenas tenía 12 años en el año 2000. Había iniciado su romance con la portería en el equipo de fútbol sala de su colegio. Destacó, pasó a las categorías inferiores del Leganés y de ahí dio el salto al Real Madrid. "El torneo de Brunete no me dio tiempo a jugarlo porque se disputaba a final de temporada.Yo llegué de cara a la nueva campaña y el primer gran torneo fue en Navidad, el Internacional, que iba turnando de sede y ese año tocó en Tenerife", rememora Felipe. De repente, se encontró delante de los focos. "No conocía esa parte del fútbol. Venía de jugar a nivel de la Comunidad de Madrid y de repente te encuentras con la posibilidad de jugar en el Real Madrid. Puedes jugar un torneo que lo echan por la tele, que ve tu familia, tus amigos, la gente que te conoce, contra equipos como el FC Barcelona, el PSG o el Manchester".
No sólo eso impactó al pequeño Felipe. El viaje a las islas, el hotel, la avalancha de aficionados en el Heliodoro Rodríguez López, un estadio de Primera..."Todo era una experiencia nueva. En Leganés no hacíamos ese tipo de viajes y me quedé un poco alucinado. No sabía que para jugar un partido había que concentrarse en un hotel. Fue como un sueño", cuenta.
Aquel sueño se vio marcado por una serie de condicionantes. Aquel pipiolo equipo del Real Madrid estaba entrenado por Alfredo Ortiz, habitual esos años en la Fábrica. Contaba con jugadores franquicia como Adrián González, el hijo de Míchel, y partía como uno de los favoritos por su palmarés: campeón de tres de las cuatro ediciones disputadas hasta entonces.

El Real Madrid estuvo encuadrado en el grupo 1 junto al FC Barcelona, el Manchester United, la Juventus y la selección canaria. Vencieron a los culés por 0 - 1 y al combinado canario por 2-0, mientras que empataron ante los ingleses y cayeron por la mínima frente a los italianos. Esos siete puntos y su mejor goal average les valieron para acceder a semifinales como segundos, con el Barca líder con nueve.
En esa primera fase, el buen hacer de Felipe ya fue importante, pero a partir de semifinales se encumbró. El Ajax fue el rival. El resultado final en el tiempo reglamentario fue de 1-1. La lotería de los penaltis decidirían. Y ahí, emergió la figura de Felipe. Dos paradas. Y el Real Madrid, clasificado.
Felipe recuerda todo aquello "de una forma muy especial. Lo que mejor resumiría aquella experiencia es como algo muy emocionante. Un recuerdo muy bonito que guardo con mucho cariño por ser la primera vez que jugaba en el Real Madrid, que salía por la tele....Me dio mucha fuerza para seguir peleando por vivir de esto".
Precisamente, de aquella hornada del torneo internacional, sólo Adrián González ha llegado a saborear las mieles de la Primera División. "Es complicado llegar a Primera División. Es muy difícil. Es una criba importante, hay mucha gente que juega a fútbol y no pueden llegar todos. Hay gente que juega en Primera, en Segunda, en Segunda B...Al final cada uno intenta ganarse el futuro de la mejor manera posible. No por no estar en Primera se deja de disfrutar del fútbol. El fútbol creo que es un mundo muy bonito y en otras categorías, aunque no tenga tanta repercusión, también se juega a buen nivel".
Estos días, la Liga Promises ha estado de nuevo de actualidad. La evolución del fútbol ha llevado la sede del torneo hasta Miami (EE.UU). Una contexto muy distinto al paisaje isleño de Tenerife. Para Felipe, "es positivo que el fútbol, como todo, siga creciendo, y gente que no lo conoce como nosotros pueda conocerlo y disfrutarlo".
Sin embargo, Felipe, quince años después de su gran aparición, se queda con lo vivido. "Tengo todos los partidos grabados, porque mi padre me los guardó y en un futuro me gustaría enseñárselos a mis hijos. Recuerdo como anécdota que poco antes de aquello le preguntaba a mi madre que qué tenía que hacer para jugar a fútbol y salir por la tele. Y, cosas de la vida, la temporada siguiente era yo quién estaba ahí. El fútbol tiene esas cosas que te sorprenden". Esas cosas maravillosas que, quince años después, todavía le sacan una sonrisa como un sueño que fue muy real.
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