domingo, 14 de octubre de 2012

Manu Rivas: ejemplo de lucha ante la adversidad

Debut con el Mogon. Foto: F. Cano
Desde sus inicios en la EMD se le veían maneras. No era para menos. Lo lleva en los genes. Su padre comandó el mediocampo del mejor CD Villanueva de la historia. Ya en alevines probó fortuna en una de las canteras más selectas de la provincia, en los alevines del Santa Ana. En cadetes repitió experiencia bajo las enseñanzas de su tío Fernando Carriquí. Hizo una temporada espectacular. Pero una terrible lesión en un partido en el campeonato de verano le marcó para siempre.  La rodilla no le respondía. En principio fue el menisco.  Se recuperó a lo largo de verano y recibió la llamada del CD Villanueva sénior para hacer la pretemporada. En el primer entrenamiento se rompió: Triada. Tenía 15 años. Y aunque muchos no lo creyeran, mucho fútbol por delante. Estuvo un año entero sin jugar. Fortaleciendo la rodilla en numerosas sesiones de fisio. Trabajando duro en el gimnasio. Tuvo momentos de bajón. Pero nunca le faltó el apoyo de su familia y amigos, sobre todo el de su padre.  En juvenil de segundo le devolvieron la sonrisa. Ya no era el pequeñajo de antes. Había dado un estirón y se notaba en su juego. Ese verano, el Villanueva firmó un acuerdo de filialidad con el Mogón. Una oportunidad para que los más jóvenes se foguearan. De no jugar nada pasó a tener minutos el sábado con el equipo de Trompi y formar parte de la dinámica del conjunto mogonero. En sus palabras, “fue una experiencia muy positiva. Jugué pocos partidos pero la gente me acogió genial y allí hice grandes amigos como Taty y Jero, compañeros hoy en Villacarrillo”. Él mismo reconoce que le ayudó a crecer como futbolista. “Era muy joven y esa etapa me sirvió para conocer de primera mano la categoría”.  Evolucionó tanto que Jesús Cuevas, míster del equipo sénior, echó mano de él para una convocatoria. Así lo recuerda. “Fue en Huelma, donde el Villanueva se jugaba muchas de las aspiraciones de estar arriba. Apenas pude jugar 10 minutos pero agradezco a Jesús la oportunidad que me dio de debutar tan joven”. En una temporada,  muchos minutos que le vinieron bien para espantar al fantasma de la lesión.

En la 2010/11 se abría un panorama ilusionante. Él era juvenil de tercer año. Sería importante. Y el Villanueva seguía en Preferente con un equipo  mucho más modesto por lo que seguro que a lo largo de la campaña jugaría con el sénior. Y vaya que sí lo hizo. Fue uno de los mejores de la temporada, marcó 7 goles en Preferente (segundo máximo goleador de la plantilla) y se ganó el cariño de la afición del San Blas. Algunos lo definen como su mejor momento en el fútbol. Él opina igual. “Lo fue porque hice muchos goles con los juveniles pero sobre todo tantos  muy importantes y bonitos con el CD Villanueva” . De esa época es la que él califica como su mejor actuación como jugador villanovense. “Fue en mi primer partido como titular en el San Blas ante el Castillo de Locubín. Marqué mi primer gol en Preferente con una bonita vaselina”.  Ya en la segunda vuelta se permitió el lujo  de formar parte de unas de las mayores alegrías villanovenses de los últimos tiempos.  Hacerle un gol al Linares Deportivo en el ya mítico empate en el San Blas. “Para mí fue un sueño. No lo olvidaré nunca. Es el más especial que he marcado nunca, ante nuestra afición entregadísima y en un partido en el que Juani, además, me dio el brazalete”. Pero no todo fue de color de rosa. El formato de jugar sábado y domingo le afectó. El físico no le llegaba. Intercalaba grandes partidos con la grada. Sentía molestias que lastraban su rendimiento. Queda la duda de si tanto partido le perjudicó o no. Él lo aclara: “A nivel futbolístico, fue beneficioso para mí, pero sí es cierto que la sobrecarga de partidos hizo que no me recuperara totalmente de los problemas físicos”.  Diagnóstico de todo aquello: pubalgia. Otra lesión complicada. Un fantasma al que no ha podido esquivar. Como el sambenito de estar siempre lesionado. Ante eso, se defiende. “Mucha gente no sabe que apenas he sufrido tres lesiones en toda mi carrera. Es decir, no son muchas. Pero el problema es que dos de ellas son las más graves que puede sufrir un futbolista.  Tuve la triada con sólo 15 años. Y luego me llegó esa pubalgia que arrastré un año y medio”. Ante la duda sobre cuál le ha lastrado más no duda. “La lesión en la rodilla fue muy grave pero la pubalgia me perjudicó más por el momento en el que se produjo”.  Aún así, él es claro: “Tiene mérito superar dos lesiones tan duras”.

Once en el encuentro ante el Linares
Aquel final de temporada fue también agridulce. Había hecho buenos partidos pero la lesión le frustraba. Aún así, en verano le llegó una noticia muy grata. El Villacarrillo CF apostaba por él. El rival vecino iniciaba su segunda temporada consecutiva en Andaluza con las miras puestas en el ascenso. Alberto Lasarte iba a ser su nuevo entrenador. A priori nadie se iba a imaginar su fichaje.  Pero Juande Peralta, conocedor de la calidad de Manu y segundo entrenador del conjunto villacarrillense, le recomendó. Haría la pretemporada con el resto de la plantilla. “Me quedé un poco sorprendido, no me lo esperaba. Juande Peralta siguió mi temporada en Villanueva y por eso me dio la oportunidad”. Empezó bien. Amistoso en Torreperogil, goleada y primer gol con los celestes. Pero volvieron los problemas de pubis. No pudo seguir el mismo ritmo que sus compañeros y no se recuperó. No llegó a debutar en partido oficial. El tren de Andaluza se iba de momento. 

Pasaron los meses y la lesión persistía. Así hasta que buscó una nueva motivación volviendo a Villanueva en Navidad. Poco a poco podía recuperar el ritmo y de paso coger confianza en una categoría menos exigente. El 15 de enero volvía a casa. Debutó con media hora ante el Mogón. Jugó un partido de nivel ante el Torreperogil y una semana después 60 minutos con el Huesa en casa. En ese encuentro marcó su primer gol. Pero otra vez el pubis. Una dolencia que no se va de su lado. Y no le permite siquiera jugar en toda la temporada. Mirandolo con perspectiva, Manu nos cuenta cómo ve el tema de su vuelta. “Creo que me precipité y me faltó paciencia en Villacarrillo. Pero estaba lesionado realmente de la pubalgia. Luego fue un error mío volver al Villanueva porque aún no estaba apto para jugar y tampoco tenía la suficiente confianza”. A pesar de esa situación nos cuenta por qué insistió en volver  a jugar en el CD. “Volví porque quería sentirme futbolista de nuevo y sobre todo por el aliciente de que el entrenador era Fernando Carriquí. Me atraía muchísimo la posibilidad de que me volviera a dirigir”. Al hilo de esto nos cuenta que Fernando en su etapa de Linares le marcó muchísimo. “Aprendí todo con él, con sus charlas, con la pasión que le pone al fútbol”. Habla de él cómo uno de sus entrenadores clave pero no se olvida de la confianza que le dio Juani en el CD y de lo que confía en él Juande. Tras el impás volvemos a finales de enero.  Al estar de baja tanto tiempo  cabe la duda de por qué no forzó un poco para llegar al final de curso. Él lo explica: “No lo hice por la sencilla razón de que empecé un tratamientorehabilitador con Luis Baños en Jaén y no podía caer en errores pasados y dejar la recuperación a medias”.

Foto oficial Villacarrillo CF 2011/12
Otra eterna rehabilitación y otra búsqueda de nuevos objetivos. La noticia de que el Villacarrillense sería filial del Villacarrillo le abrió de nuevo la puerta celeste. La apuesta de los atléticos sería gente joven con aspiraciones a jugar en el primer equipo. En verano, le llegó la llamada de Juande y de Pedro Miralles interesándose en que formara parte del Villacarrillense. Él aceptó. Ante la pregunta de si ve a su actual equipo como trampolín al Villacarrillo CF, él nos corrige. “No puede decirse directamente así. Yo quiero tener minutos y regularidad aquí y que el primer equipo sea el Villacarrillo CF es un aliciente más”. La Tercera, por tanto, en el horizonte. “Sería un sueño y creo que trabajando duro sí lo puedo conseguir”.  Continúa su discurso narrando sus objetivos. “Regularidad, confianza y despegar por fin en el fútbol”. Y en ellas anda. De momento 4 goles en 3 partidos. Sobresaliente. Además, los resultados del equipo acompañan, son 4º con 10 puntos. Él ve claro el por qué. “Tenemos un equipo muy comprometido, es cierto que no tenemos un objetivo  claro pero vamos a trabajar muchísimo e intentar estar arriba, aunque nadie apueste por nosotros”. 

Pero de nuevo, incertidumbre. En su último encuentro notó un movimiento raro en su rodilla. Fue baja ante el Tugia. Ahora, es duda para el partido de hoy domingo, aunque él tiene buenas sensaciones.  Le preguntamos por la dosificación. Él afirma. “Voy de menos a más. Espero conseguir la regularidad para llegar al 100 %”. Nosotros también lo esperamos. Para cerrar la entrevista le preguntamos tres cuestiones: qué hubiera pasado de no haber habido lesiones, si le gustaría volver al San Blas y qué cree personalmente que le falta para explotar. En las tres se expresa algo  cauto. Primero esquiva hablar de su cruz y mira hacia delante. “De no haberlas tenido quizás podría haber llegado más lejos, pero ahora lo importante es trabajar, nunca es tarde para conseguir esas metas”. Respecto a Villanueva se muestra sincero. “Villanueva tiene algo especial. Muchísimos jugadores querrían jugar aquí. Tiene una afición impresionante que no para de arroparte y además se vive el fútbol con mucha pasión. Por supuesto que volvería”. Para finalizar, alude a su respuesta más repetida. Para triunfar necesita regularidad. “La clave es conseguir regularidad a lo largo de la temporada. Con la confianza del míster y los minutos, llegarán los frutos de mi esfuerzo”. Dicho queda, mucha suerte.