viernes, 2 de noviembre de 2012

Alarcón, recuerdos de un capitán

Juan Fernández Alarcón es un nombre que a lo mejor a muchos de vosotros no os suene. O quizás sí, depende de la edad que tengáis. Yo voy a ser sincero, oí hablar por primera vez de él en verano, cuando caí en la cuenta de que se cumplía el treinta aniversario del ascenso del CD Villanueva a Tercera. En ese momento, me pregunté quién había tenido el honor de ser el capitán del ascenso y de la primera andadura en tan importante categoría. Entonces descubrí su figura. 

Cómo él mismo nos cuenta, empezó a jugar en competiciones provinciales desde los años 70, en los orígenes del gran CD Villanueva que veríamos en la década posterior. Aquellos tiempos, nos dice Alarcón, “éramos una generación de amigos y compañeros que nos gustaba jugar al fútbol y representar a nuestro pueblo”. Poco a poco, este central contundente  pero que se sabía defender con el balón en los pies según los que lo vieron fue asentándose como uno de los ejes del equipo. Él mismo nos recuerda como era como futbolista. “Me definiría como un jugador que mantenía mucha regularidad, con visión de juego y que se defendía bien en el juego aéreo”. Poco a poco fue creciendo  como el resto del conjunto villanovense. Tanto que, primero en mayo de 1982, se encontraron a las puertas del ascenso, y apenas dos meses y medio después, dentro de la categoría que tanto había ansiado el pueblo de Villanueva del Arzobispo.

Rememora el ascenso como un hito sin precedentes. “Fue un acontecimiento en la sociedad de Villanueva, algo que despertó gran expectación y que supuso que el nombre de Villanueva se conociese por toda Andalucía”.
Alarcón el 3º de pie por la izda. al lado de Carrero
 Y tanto que Villanueva sonaría con fuerza en campos de Málaga, Almería, Granada, Jaén o incluso Melilla. Y enfrente de aquella histórica plantilla, portando su brazalete estaba él. “Ser capitán  siempre es un gran honor y había que intentar estar a la altura de esa representación dentro del equipo”. No sólo fuera de nuestras fronteras dio que hablar el Villanueva, sino que el San Blas se convirtió durante años en un complicado fortín de donde pocas veces se escapaban los tres puntos. “Aquellas tardes de domingo en el San Blas son inolvidables. En Villanueva no se hablaba de otra cosa”.
Una temporada espectacular llevó al CD Villanueva a finalizar tercero en la tabla clasificatoria, a un suspiro del ascenso, pero con la consolación de jugar la Copa del Rey. Otra cita para la memoria. Alarcón se traslada a las eliminatorias ante Málaga y Granada y nos  dice que  “mi imagen es de una afluencia de público impresionante ante equipos de primera categoría”.

De aquella preciosa etapa de nuestro fútbol, Alarcón nos transmite que “de todos mis compañeros guardo un bonito recuerdo, pero siempre los del grupo de Villanueva teníamos momentos de más sentimiento”. No es para menos para un grupo que saboreó las mieles de un éxito sin parangón. Un tiempo en el que grandes entrenadores y jugadores locales y de toda la provincia defendieron nuestro escudo. Es incontable la gente que puso su granito de arena particular para mantener en Tercera División durante 6 campañas a un conjunto humilde como el nuestro. La receta nos la da nuestro protagonista: “Sin ninguna duda, la exigencia y la disciplina de trabajo de gente como Domínguez, Porlán, Chema Bueno, Chicote, Manzano, Manolo Haro…” Y cómo no, también esencial la labor de directivos que a pesar de su inexperiencia en tan importantes lides siempre trabajaron codo a codo por el club. “Ellos representaban uno de los pilares que sostenía todo el trabajo que hacía posible que un club modesto llegara a ilusionar a tanta gente en Villanueva”.
Rebobina su memoria también para hacer mención a las estrellas, a los que más destacaban en su opinión. “Nuestro portero Carrero así como goleadores como Carles, Crespo o Chemi son inolvidables. Estaban a la altura de los mejores jugadores que recuerdo de entonces, como Márquez del Linense, Bolívar del Marbella o nuestros paisanos jiennenses Toral del Úbeda y Cuesta del Martos”.

Nos pica la curiosidad sobre cómo afrontaban aquellos viajes tan largos. Alarcón nos saca de dudas. “Al inicio resultaban ilusionantes, pero a la vuelta se convertían en agotadores por las distancia a las zonas de Málaga, Cádiz, Almería… Volvíamos de madrugada el domingo y el lunes teníamos que trabajar y recuperarnos de los golpes y las magulladuras del partido. A Melilla por ejemplo viajamos en barco desde Almería, 8 horas de travesía”.
El CD Villanueva en la Rosaleda. Alarcón el 3º de pie por la izda. al lado de Chicote
 Ya casi para finalizar le pedimos una anécdota que se le haya quedado marcada. “Siempre me acuerdo de un golazo en propia meta  que le endosé a Carrero de cabeza en un saque de esquina, era el empate ante La Zubia de Granada. Menos mal que al final terminamos empatando, porque te queda sentimiento de culpa negativo”.

Con el paso del tiempo, y a pesar de ser aún joven, a los 26 años se retiró del fútbol. Era 1984 y al CD todavía le quedaban algunos en la élite. Luego, la caída. Él la valora así. Toda “Fue un ciclo que terminó agotado por el paso del tiempo. Dejó el listón muy alto y lleno de recuerdos”.
Alarcón en una foto del año pasado con Rafa Nadal
Ahora que han pasado tres décadas y mirándolo con perspectiva nos preguntamos cómo recuerda Villanueva aquella hazaña. Lo pensamos y no sabemos qué decir. Para Alarcón, que desde hace tantos años como el ascenso trabaja en Sevillana Endesa y ahora vive en Jaén,  “aquellos años están valorados suficientemente, pues significaron toda una alegría para nuestro pueblo, que se volcó con su equipo de fútbol, y es un gran orgullo y satisfacción haber formado parte de este grupo de personas que trabajamos por escribir esa página en la historia deportiva de Villanueva del Arzobispo”.

Palabra de capitán.